
Todo el material de vídeo y audio, que esté grabado en cintas o en discos de vinilo, corre el peligro que con el paso del tiempo se deteriore. El material del que está compuesto dichas cintas y discos, al igual que la tecnología empleada para llevar a cabo la grabación, es susceptible de estropearse con mucha facilidad. Las causas más comunes son: altas y bajas temperaturas, es muy común encontrarnos cintas con una espesa capa de moho blanco, producidas básicamente por la humedad. La grabación en cinta analógica se fundamenta en una técnica electromagnética por lo cual si sometemos éstas al contacto de imanes u objetos imantados lo normal es que se borre su contenido. No menos importante, es el "trajín" o mal uso que hacemos de estas cintas con nuestros viejos reproductores, como, por ejemplo, reproducir hacia delante o hacia atrás visionando el vídeo. También influye el mal estado en el que se puede encontrar el reproductor: cabezales sucios u otros que tiene como efecto el que nuestras cintas se traben o sean mordidas por dicho reproductor. La consecuencia inmediata de todo esto, es que perdamos parte o la totalidad del vídeo o audio, ya sea por roturas de la propia cinta, de la caja donde va contenida ésta, el borrado accidental o el deterioro de la imagen produciendo "lluvia" constante o a intervalos.
Entonces, cuál es la solución para evitar todos estos problemas y poner a salvo nuestro contenido de vídeo y audio. No nos queda otra que
Digitalizar dichas imágenes si hablamos de vídeo o digitalizar el sonido si lo que queremos salvaguardar son nuestras cintas de audio o discos de vinilo.
Pero al digitalizar, sólo evitamos que se nos pierda todo este material (
que no es poco),
pues no. Cuando digitalizamos, se nos abre todo un mundo de posibilidades, pues podemos Editar nuestro contenido y hacer con él lo que queramos a través de los programas de Edición no Lineal.
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